lunes, 30 de junio de 2014

SIERRA DE GUADARRAMA: LA MASIFICACIÓN ELEVADA AL CUBO

Entre todos los espacios naturales del país, la sierra de Guadarrama es, sin duda, el que soporta una mayor y más intensa presión turística y recreativa por su cercanía a una aglomeración urbana de seis millones de habitantes, lo que es causa de que decenas de miles de personas afluyan a ella en tropel cada fin de semana. Aunque esta situación no es nueva, pues estas montañas sufren la masificación de una parte importante de su entorno desde hace ya muchas décadas, tras la creación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama se ha desatado una verdadera pugna por su uso y disfrute masivos entre distintas sociedades deportivas, varias empresas privadas dedicadas a las actividades de tiempo libre que se han creado al amparo de las oportunidades de negocio creadas por la "marca de calidad" de este gran espacio protegido, y algunos grupos de presión ‒vamos a llamarlos así‒ relacionados con el mundo de los deportes de montaña, que parecen rivalizar entre sí por ver quien consigue reunir de golpe, en sus respectivas pruebas y competiciones celebradas en las zonas más valiosas y sensibles de la sierra, a un mayor número de participantes. Esta preocupante tendencia, favorecida cuando no patrocinada directamente por la administración ambiental de la Comunidad de Madrid y no tanto por la de Castilla y León, va camino de convertirse, junto a la urbanización también masiva aunque hoy ralentizada del territorio serrano, en el principal problema para la conservación de este valioso espacio natural.

Concentración de ciclistas de montaña celebrada en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama en abril de 2014

miércoles, 28 de mayo de 2014

DEMETRIO MATESANZ. RECUERDOS DE "LA FÁBRICA" EN EL VALLE DE LOZOYA

A finales de este invierno mi amigo Javier Sánchez y yo visitamos a Demetrio Matesanz, uno de los últimos fabriqueros que ejercieron el oficio en el valle de Lozoya. Y como ya va siendo de rigor en esta bitácora, para quien no sepa qué era un fabriquero habrá que explicar que la fábrica era la industria que se ocupaba de la fabricación del carbón vegetal en la sierra de Guadarrama, un producto antaño indispensable para el funcionamiento de fraguas, herrerías y talleres de todo tipo, tanto en los pueblos serranos como en la entonces lejana ciudad de Madrid, hasta donde se bajaba en carretas de bueyes tras un viaje de un par de días por la antigua carretera de Burgos, hoy convertida en autovía A1.
          Demetrio nació en 1922 en la pequeña aldea de Pinilla del Valle, en el seno de una familia de carboneros, y empezó su trabajo en el campo segando prados a los dieciséis años. A los veinte ya cambió el dalle (nombre con el que se denominaba a la guadaña en las tierras del valle de Lozoya) por el podón y el hacha, iniciándose en un oficio que desempeñó hasta la temporada de 1950-51, última en la que se carbonearon las matas robledales de La Marotera, Fuentelinosa, El Frontal, Majasomera, El Chorrillo, Navarejo y El Alijar, que desde tiempos inmemoriales fueron explotadas junto a otras muchas matas pertenecientes a los demás pueblos del valle.

Demetrio Matesanz junto a los maltrechos restos de un horno y un chozo de carboneros construidos hace años para uso didáctico en la antigua mata de La Marotera (fotografía de Javier Sánchez)