miércoles, 21 de junio de 2017

LOS PINARES DE EL PAULAR EN LA ENCRUCIJADA

Abordamos hoy en nuestra bitácora una de las cuestiones pendientes de solución más importantes para la conservación de la sierra de Guadarrama en su conjunto, alrededor de la cual parece haberse apagado la polémica desatada hace años con motivo de los estudios previos a la declaración del parque nacional. Nos referimos al problema sin resolver de los pinares de El Paular, una gran masa forestal que cubre extensamente la cabecera del valle de Lozoya y que, por razones que veremos más adelante, fue excluida de este gran espacio protegido declarado en 2013. El incierto futuro de estos montes fue ya objeto de un artículo de opinión publicado por el autor de estas líneas en la revista conservacionista Quercus y reproducido poco después en la revista deportiva Peñalara. Para quien esté interesado en consultarlo, se puede acceder al mismo en la web de la Sociedad Castellarnau a través de este enlace. 
          Los pinares de El Paular están formados por el monte «Cabeza de Hierro» o pinar de los Belgas, de 2.054 hectáreas de superficie, propiedad de la Sociedad Belga de los Pinares de El Paular desde 1840, empresa que actualmente lo tiene puesto a la venta, y los montes «Cabeza de Hierro-La Cinta» y «Peñalara-La Cinta», de 261 y 585 hectáreas respectivamente, incluidos ambos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid aunque pertenecientes a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, antigua institución de origen medieval cuyos territorios llegaron a extenderse muy al sur de la sierra. Por lo tanto, estos tres montes conforman uno de los grandes pinares históricos de la sierra de Guadarrama junto a los de Navacerrada, Cercedilla, Valsaín, El Espinar y Navafría.
          Los valores naturales de estos bosques centenarios son excepcionales. Además de contar con unos paisajes únicos, destaca su riquísima biodiversidad, que tiene su máximo exponente en una de las colonias de buitre negro más importantes de la península Ibérica. Por ello fueron protegidos como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) del Alto Lozoya, y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la Cuenca del Río Lozoya y Sierra Norte, ambas figuras integradas en la gran estructura de conservación de la biodiversidad europea conocida como Red Natura 2000Forman parte también de la zona periférica de protección del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Los pinares de El Paular cuentan con valores naturales y paisajísticos sobresalientes



















El pinar de los Belgas constituye una de las masas forestales maduras más importantes de toda la Cordillera Central

viernes, 16 de junio de 2017

IN MEMORIAM: LUIS BLÁZQUEZ, EL ÚLTIMO LABRADOR DEL VALLE DE LOZOYA

Se cumple hoy el segundo aniversario de la muerte de un buen amigo, al que conocí hace ya catorce años en unas circunstancias que recuerdo con especial emoción y que por su interés humano paso a detallar seguidamente como necesario preámbulo a esta entrada. En la mañana del 5 de mayo de 2003, durante una de mis excursiones fotográficas en la que paseaba por las inmediaciones del paraje conocido como Los Linares, cerca de Alameda del Valle, tras uno de los viejos muros de piedra que bordean el antiguo camino que comunica esta pequeña localidad serrana con la vecina de Pinilla del Valle contemplé una escena fascinante: dos paisanos labrando un campo de patatas con una yunta de vacas y un arado romanoSiendo niño, a mediados de la década de los sesenta, tuve ocasión de contemplar alguna vez en el valle de Bustarviejo ese mismo cuadro virgiliano de la labranza ancestral de campos y huertos, pero en pleno siglo XXI aquello resultaba maravillosamente anacrónico y seguramente irrepetible. Sin pensarlo dos veces, salté la tapia de piedra y me acerqué a ellos: Buenos días, y perdonen que les interrumpa les saludé‒, ¿sería posible hacerles unas fotos mientras trabajan? El paisano que manejaba el arado detuvo la faena, y mirándome con aire socarrón me respondió: Hágalas usted sin apuro, que nosotros cuando vamos a Madrid también les hacemos fotos... Aquel hombre era Luis Blázquez, y a su contestación aguda e insuperable respondí, como disculpándome, que el motivo de mi interés por ellos y por su trabajo no era otro que el de ilustrar un libro que estaba escribiendo, tras lo cual pude hacerles algunas fotografías, unas en plena labor y otras posando serios y circunspectos ante la cámara, todas con el fondo magnífico del macizo de Peñalara, Hoyo Cerrado y el puerto del Reventón cubiertos de grandes neveros. A aquel atrevimiento de saltar la tapia de Los Linares le debo hoy no sólo unas preciosas diapositivas de gran valor documental y sentimental, sino también una buena amistad convertida ya en grato recuerdo.

Una fotografía de gran valor sentimental para el autor: Luis Blázquez y su primo Elías García Sanz labrando un campo de patatas cerca de Alameda del Valle, con la que seguramente fue la última yunta utilizada para las labores del campo en el valle de Lozoya. La fotografía fue tomada el 5 de mayo de 2003