jueves, 13 de junio de 2013

LA FUENTE COSSÍO

Hoy 13 de junio de 2013, tras doce años de movilizaciones conservacionistas, interminables trámites administrativos y agrios debates políticos, el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es por fin una realidad tras aprobarse en el Congreso de los Diputados la Ley que lo convierte en el decimoquinto de los espacios naturales protegidos de esta categoría declarados en nuestro país. Ignoraré tanto "trece" en la fecha de su declaración, detalle que podría ser interpretado por los supersticiosos como un mal augurio en lo que se refiere a sus expectativas de protección, y me decido a hacer público en fecha de hoy este Cuaderno de Bitácora, que pretende ser algo así como un humilde "observatorio" desde el cual vigilar todo aquello que pueda afectar negativamente a la conservación del paisaje y la biodiversidad tanto de la sierra de Guadarrama en su conjunto, en donde llevamos muchos años trabajando en este sentido, como en otros espacios naturales del país.
          Y para estrenar la bitácora quiero dedicar su primera entrada a hablar de un sencillo monumento arquitectónico situado en este entorno serrano que para mí encarna a la perfección el espíritu y la filosofía que justifican las líneas que aquí se irán publicando, y cuya imagen, además, se encuentra enganchada en los más profundos recovecos de mi memoria. Por ello lo he elegido como tema para ilustrar el encabezamiento y el pie de página, con la hermosa fotografía y el dibujo que se muestran respectivamente arriba y abajo de la misma. La fotografía la hice en febrero de 1996, tras una de las más grandes nevadas que se recuerdan en la sierra de Guadarrama, y el dibujo es un plano alzado ejecutado por el arquitecto Fernando Álvarez Cienfuegos en 1986.
          Aunque muchos lo reconocerán de una simple ojeada a pesar de aparecer en la fotografía casi completamente cubierto por la nieve, para otros habrá que aclarar que el monumento al que me refiero no es otro que la fuente Cossío del puerto de la Morcuera, todo un símbolo de la sierra de Guadarrama y de la creciente sensibilidad conservacionista que en estos tiempos mueve tantos ánimos y remueve tantas conciencias. Construída y labrada en granito de dos tonalidades distintas (grises y tostadas) con la sencillez y proporción de líneas propias del estilo arquitectónico racionalista, tan de moda en los años anteriores a la guerra civil y tan acorde con el majestuoso paisaje que la rodea, esta fuente se ha convertido también, por lógica y derecho propio, en uno de los iconos del hoy declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, cuestión que acaso debieran tener en cuenta los gestores del mismo a la hora de buscar un logotipo que represente al nuevo espacio protegido.

Inauguración de la fuente Cossío, el 23 de octubre de 1932 (Archivo General de la Administración)
          
          Inaugurada el 23 de octubre de 1932 por Julián Besteiro, presidente de las Cortes Constituyentes de la Segunda República, en homenaje al que fuera su maestro, Manuel Bartolomé Cossío, profesor de la Institución Libre de Enseñanza y una de las personalidades clave en el "descubrimiento" de la sierra a finales del siglo XIX, la fuente fue deteriorándose durante cuarenta años de abandono hasta acabar casi destrozada a finales de la década de los años setenta por obra de los habituales grupos de vándalos que entonces, como ahora, frecuentaban el Guadarrama. Recuerdo muy bien el lamentable estado en que se encontraba por aquellos años, cubierta de pintadas, desaparecida la cabeza de león fundida en bronce que servía de embocadura al caño y arrancada la losa frontal de granito en la que habían estado encastradas las letras de bronce, también desaparecidas, que componían el escueto y hermoso nombre de FUENTE COSSÍO.

La fuente en ruinas a comienzos de los años 80 (Archivo de Santiago Camacho) 

          Visto el riesgo de ruina inminente que corría, fue restaurada providencialmente por el Gobierno regional madrileño y reinaugurada de nuevo el 23 de octubre de 1986, en presencia de Natalia Jiménez, nieta de Cossío, y Justino de Azcárate, el anciano profesor y político republicano regresado del exilio en 1977, que pese a su avanzada edad quiso subir en aquella señalada ocasión hasta lo alto del puerto de la Morcuera como presidente de la Fundación Francisco Giner de los Ríos y de la Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural Español, más conocida como Hispania Nostra. Allí estaban también el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, y un numeroso grupo de antiguos alumnos de la Institución Libre de Enseñanza.
          Como se puede ver en el bonito dibujo que ilustra el pie de página de esta bitácora, que como he mencionado antes fue ejecutado por el arquitecto Fernando Álvarez Cienfuegos para el proyecto de restauración de la fuente, en los trabajos de recuperación se respetaron hasta los más mínimos detalles de su diseño primitivo, sustituyéndose la desaparecida cabeza de león por la que manaba el agua y las letras que formaban el nombre de la fuente por réplicas exactas fundidas en bronce. Con esta cuidadosa rehabilitación la fuente Cossío volvía a recuperar el aspecto original que tenía el mismo día de su inauguración, si exceptuamos la pátina oscura y noble que ha adquirido la piedra al cubrirse de líquenes a lo largo de ochenta años de intemperies.
          Pero años más tarde los vándalos volvieron a cebarse con ella. En 1997 desaparecieron las tres pesadas bolas de granito que coronaban las pilastras, y así quedó, "decapitada", durante cuatro largos años sin que nadie pareciera haber reparado en el expolio ni protestara por ello. Uno nunca ha sido supersticioso, pero que la fuente Cossío recibiera al siglo XXI con sus hechuras mutiladas me parecía el peor presagio posible para el entonces todavía incierto futuro del Guadarrama. En casos como este, en los que el patrimonio amenazado no tiene un interés histórico y artístico de primer orden, lo único que se puede hacer es alertar a los medios de comunicación, armarse de paciencia y confiar en la suerte, por lo que envié una carta a varios periódicos de Madrid en la que denunciaba el nuevo abandono al que se volvía a condenar al monumento, apareciendo finalmente publicada en la sección local del diario ABC el 11 de diciembre de 2000.

La fuente "decapitada" a la luz del crepúsculo (noviembre de 1997)

          Contra lo que esperaba, la carta surtió rápido efecto y en la primavera de 2001 las bolas sustraídas estaban ya repuestas por otras idénticas, aunque labradas en un tipo diferente de granito. No es que esto último tenga demasiada importancia, pero habrá que convenir en que, a partir de ahora, la austera, racionalista y "republicana" fuente Cossío merece, como símbolo del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, los mismos escrupulosos cuidados que recibe la regia, barroca y hermosísima fuente de Cibeles, símbolo de la ciudad de Madrid, cuya restauración exigió en su día utilizar la misma piedra con la que fue labrada durante el reinado de Carlos III.
          La irrelevante historia que acabo de referir viene aquí a cuento porque esta segunda restauración de la fuente Cossío me permitió experimentar, por primera vez, la íntima satisfacción que produce el comprobar en persona cómo la palabra escrita, empleada como proyectil contra las administraciones y poderes públicos, a veces gana batallas en la ingrata y desalentadora lucha por la conservación de nuestro patrimonio natural y paisajístico, hoy más amenazado que nunca por esa combinación letal de codicia, ignorancia y prepotencia que caracteriza las políticas neoliberales que se están aplicando en nuestro país desde hace ya tanto tiempo. Y este, precisamente, es el propósito de la bitácora que tiene el lector en su pantalla.
          Hoy la fuente Cossío, enmarcada por el soberbio paisaje que se domina desde el puerto de la Morcuera, es la primera visión que recibe el visitante que accede al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama por esta parte de la sierra. Y aunque el entorno que la circunda ya no es el mismo que en los tiempos en los que fue inaugurada, pues las repoblaciones forestales llevadas a cabo más tarde en los páramos del puerto hicieron desaparecer los dilatados horizontes de piornales y pastizales que la rodeaban por todas partes, nos sigue evocando la sensibilidad de Manuel Bartolomé Cossío por el paisaje del Guadarrama y nos transmite un mensaje muy claro: que en España tenemos pendiente todavía la tarea de asumir un compromiso firme e inequívoco con la defensa de la Naturaleza (la mayúscula es mía y deliberada), especialmente por parte de nuestros políticos y responsables públicos. Un mensaje hoy más vigente y necesario que nunca a la hora de garantizar la protección de las que, lamentablemente, todavía son y van a seguir siendo las montañas más amenazadas de Europa, pese a la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

10 comentarios:

Javier Sanchez dijo...

Qué interesante historia y qué desconocida para la gran mayoría!

Ahora que la Sierra de Guadarrama entra dentro de la máxima protección será necesario no relajarse y seguir luchando por conservar este hermoso patrimonio natural y cultural que tenemos tan cerca...

Anónimo dijo...

Pues si se inaugura hoy... ¡enhorabuena a todos! Larga vida al Parque de Guadarrama y a este blog

Titus Guadarramensis

Anónimo dijo...

Demos la bienvenida al blog de Julio Vias, en fecha tan señalada, plagada de treces, como espinas prometedoras de futuros rasguños en torno a la flor del Guadarrama. ¡Fuente de Cossio! Hermoso icono el elegido para inaugurar el blog. Erigido en tiempos de optimismo e ilusiones, 1932; como también lo fue el momento de relanzar el sueño del Parque Nacional en el año 2001....¡No fue posible la paz... en torno a la declaración formal del Parque Nacional! Pero hay una segunda oportunidad, porque el Parque real, el Parque vivido está por construir... de forma coral, consuetudinariamente, sin banderas, ni banderías, con autenticidad. Dando tiempo al tiempo.

toño dijo...

Nos conocimos en las salidas de Allende Sierra y después coincidimos en la BN,para nosotros fue un placer poder compartir monte con tanto erudito sobre tantos temas que envuelve un espacio como la Sierra de Guadarrama, estuvimos en sitios espectaculares y aprendimos parte de su historia,fuimos testigos de como te atreviste a contarnos parte de esa historia en Cerro Minguete.
Esperamos seguirte en este tu Blog. Un saludo

Toño: (http//penandomontes.blogspot.com )

Rafa R dijo...

No tendremos la suerte de que el P. N. pasé desapercibido a la clase política (actual), una "casta" que gusta de protagonismos, y de réditos económicos aun a costa del menosprecio a la Naturaleza. Hermosa fuente a la "sombra" de la Najarra, Bailanderos, Cabezas, e incluso Peñalara, como Cossio lo estuvo de Giner (valga la similitud). Y por cierto (aunque no tenga mucho que ver con la fuente), no muy lejos del monumento hay una serie de humedales (evito situarlos), en medio del desolado reino del piorno, y donde la repoblación no llegó, que son todo un símbolo de ese Guadarrama que todos queremos, donde la soledad y el silencio van de la mano con el Paisaje.

Un saludo
Rafa

Julio Vías dijo...

Sí, en esos humedales a los que te refieres he visto levantar el vuelo a águilas reales y buitres negros que los utilizan como bañadero en primavera. Yo también evito localizarlos, no sea que al consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid se le ocurra "ponerlos en valor"...

Gabriel dijo...

Yo, entonces estudiante de bachillerato, asistí a la re inauguración de 1986. Desconocía que actualmente estuviese en tan mal estado. Interesante conoer la historia completa

Julio Vías dijo...

Conocí bien y traté mucho a Natalia Jiménez Cossio, nieta del maestro que dio nombre a la fuente, y me contó con detalle cómo transcurrió el acto de la reinauguración del monumento en el año 86 del siglo pasado.
De momento, la fuente sigue en buen estado tras la reposición de las bolas robadas. Pero crucemos los dedos y toquemos madera, por si acaso, que los vándalos no duermen...

Julio Vías dijo...

Titus Guadarramensis... ¡un abrazo!

Jose.Manuel Nicolas dijo...

Mi equipo del PRCAM restauramos la fuente con fotos familiares y de archivo. Se acondicionaron los alrededores y una nueva acometida de un manantial al otro lado de la carretera. El día de la inauguración hacia un día de perros y el presidente Legina me dijo que estaba lleno de piedras el camino de acceso